En una línea

Si tu facturación anual superó el tope de la categoría K (aproximadamente $108 millones en 2026), quedás excluido del monotributo y debés pasar al Régimen General. La transición tiene implicancias fiscales que conviene planificar.

El monotributo es un régimen simplificado con un límite máximo de facturación. Cuando ese límite se supera, el contribuyente queda fuera del régimen y debe inscribirse en el Régimen General. Aunque suene simple en el enunciado, las consecuencias prácticas son significativas y la transición mal ejecutada puede dejar deudas, intereses y multas.

En esta nota explicamos brevemente cuál es el tope vigente, qué sucede cuando se lo supera y por qué conviene gestionar el cambio con asesoramiento profesional.

Cuál es el tope del monotributo en 2026

El monotributo está estructurado en 11 categorías (de la A a la K). La categoría K es la más alta y establece el techo del régimen. En 2026, ese tope se ubica aproximadamente en $108 millones de facturación anual. El monto se actualiza cada seis meses por ARCA en función de la variación del IPC.

Superada esa cifra en los últimos 12 meses, ya no es posible permanecer en el régimen simplificado.

Qué ocurre cuando se supera el tope

La consecuencia es la exclusión de pleno derecho. Esto significa el pasaje obligatorio al Régimen General, con las siguientes obligaciones que pasan a regir:

El conjunto de estas obligaciones implica una carga administrativa y una presión tributaria sustancialmente mayor a la del monotributo. La planificación previa permite ordenar la transición y reducir el impacto.

¿Te aproximás al tope o ya lo superaste?

El estudio asesora la transición integral del monotributo al Régimen General. Inscripciones, configuración de facturación electrónica, planificación impositiva y atención de inspecciones.

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Las dos situaciones posibles

El contribuyente detecta la situación antes que ARCA

Cuando el propio contribuyente identifica que superó el tope, tiene la posibilidad de gestionar el cambio en forma proactiva. Esto permite ordenar el alta en los nuevos impuestos, planificar la facturación y minimizar contingencias.

ARCA excluye al contribuyente de oficio

Si la situación se detecta a partir de los cruces de información del organismo (movimientos bancarios, comprobantes emitidos, consumos), ARCA puede dictar la exclusión de oficio. En este escenario, el contribuyente recibe una notificación formal y la operatoria se complica: pueden generarse diferencias retroactivas, intereses y multas. Frente a una notificación de exclusión, no se recomienda actuar sin asesoramiento profesional.

Cuándo se puede volver al monotributo

Una vez producida la exclusión, el contribuyente no puede reingresar al régimen durante los 3 años calendario siguientes a la fecha de exclusión. La única excepción aplica a quienes hayan quedado excluidos de pleno derecho desde el 1° de enero de 2024 por aplicación de los parámetros anteriores: estos pueden reingresar por única vez sin esperar el plazo.

Por qué conviene el asesoramiento profesional

La transición del monotributo al Régimen General involucra decisiones que tienen impacto fiscal durante varios ejercicios. Una inscripción mal ejecutada o presentada fuera de plazo deja diferencias retroactivas, intereses y, eventualmente, multas. La planificación previa permite definir el momento óptimo del cambio, ordenar las inscripciones y configurar correctamente la facturación electrónica.

Si te encontrás en alguna de estas situaciones, conviene gestionarlas con un contador:

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También podés consultar nuestras notas sobre cómo categorizar correctamente el monotributo y la guía de recategorización de julio 2026.