No hay una tarifa única: lo que cobra un contador depende de tu régimen, del volumen de operaciones y de si necesitás un abono mensual o un trabajo puntual. Lo que sí hay es una lógica clara para entender si te están cobrando lo justo.
Es una de las primeras preguntas que nos hacen cuando alguien escribe al estudio: "¿cuánto me sale?". Y es lógico querer saberlo antes de avanzar. El problema es que cualquier respuesta seria empieza con un "depende", porque no es lo mismo llevar el monotributo de un profesional que factura tranquilo desde casa que cerrar el balance de una sociedad con empleados y operaciones en varias jurisdicciones.
Así que en vez de tirarte un número al aire, te explicamos cómo se forman los honorarios. Con eso vas a poder leer cualquier presupuesto y saber si tiene sentido.
Las dos formas en que cobra un contador
1. Abono mensual
Es el formato más común para quien necesita acompañamiento continuo: monotributistas, autónomos, comercios y sociedades en actividad. Pagás un honorario fijo todos los meses y a cambio el estudio se ocupa de tus obligaciones recurrentes: liquidaciones de impuestos, presentaciones, recategorizaciones, control de vencimientos y consultas del día a día. La gran ventaja es la previsibilidad: sabés lo que pagás y no aparecen sorpresas.
2. Trabajo puntual (por única vez)
Para gestiones concretas que no se repiten todos los meses: una inscripción en el monotributo, la constitución de una sociedad, un balance anual, una baja, la respuesta a una intimación de ARCA. Se cotiza por trabajo, según la complejidad.
Muchos clientes combinan los dos: un abono mensual para lo recurrente y honorarios puntuales para los trabajos extraordinarios que surgen una vez al año o cada tanto.
Qué define el precio de un abono mensual
Cuando un estudio arma un presupuesto de abono, está mirando básicamente cuánto trabajo y cuánta responsabilidad implica tu caso. Estos son los factores que más pesan:
Tu régimen impositivo
No es lo mismo un monotributista (un solo impuesto, simple) que un responsable inscripto, que liquida IVA todos los meses y Ganancias una vez al año. A más impuestos y más presentaciones, más trabajo mensual y mayor honorario.
Volumen de operaciones
La cantidad de facturas que emitís y recibís por mes. Cargar y controlar 20 comprobantes no es lo mismo que cargar 500. El volumen es uno de los principales determinantes del precio.
Empleados a cargo
Si tenés personal en relación de dependencia, se suma la liquidación de sueldos, cargas sociales y presentaciones laborales todos los meses. Suele cotizarse aparte, muchas veces por cantidad de empleados.
Ingresos Brutos y jurisdicciones
Si tributás Ingresos Brutos en CABA, en Provincia o en varias jurisdicciones (Convenio Multilateral), cada una agrega presentaciones. Operar en muchas provincias encarece el abono.
Contanos qué hacés y en qué régimen estás, y te pasamos un presupuesto claro, sin compromiso. Honorario fijo, sin sorpresas.
Cuánto cobra un contador según tu perfil
Monotributista que factura desde casa
Es el caso más económico. Un solo impuesto, pocas presentaciones, bajo volumen. El abono cubre el control del monotributo, las recategorizaciones de enero y julio, el seguimiento de vencimientos y las consultas. Si querés ver todo lo que implica, mirá nuestro servicio de contador para monotributistas.
Monotributista con local y/o empleados
Sube respecto del anterior porque entran más variables: el cálculo de los cuatro parámetros de la categoría, Ingresos Brutos y, si hay personal, la liquidación de sueldos.
Responsable inscripto
Mayor que el de un monotributista porque hay IVA mensual, Ganancias anual y, en general, más volumen y más controles. El honorario escala con la cantidad de comprobantes.
Sociedades (SAS, SRL, SA)
Es el escalón más alto porque suma la contabilidad societaria, el balance anual y las presentaciones ante el organismo de control. Acá conviene pensar en el costo anual completo, no solo el mensual. Si estás por armar una, te puede servir leer cómo constituir una SAS en Provincia de Buenos Aires.
Trabajos puntuales más frecuentes
- Inscripción en el monotributo o pase de un régimen a otro.
- Recategorización cuando es un caso complejo o llegó una intimación.
- Constitución de una sociedad (SAS, SRL).
- Balance anual y su presentación.
- Respuesta a intimaciones de ARCA o regularización de deuda.
- Baja de impuestos o cierre de actividad.
El costo de NO tener contador
Vale ponerlo sobre la mesa, porque el honorario no es un gasto aislado: es lo que evita problemas más caros. Una recategorización mal hecha que ARCA corrige de oficio, una exclusión del monotributo por pasarse del tope sin avisar, una multa por presentar fuera de término o intereses por pagar de menos suelen costar bastante más que varios meses de abono juntos. La pregunta útil no es solo "cuánto cuesta", sino "cuánto me ahorra y cuánto me deja de preocupar".
Qué preguntar antes de contratar
- ¿Qué incluye exactamente el abono? Que quede claro qué entra y qué se cobra aparte.
- ¿Cómo y cuándo se actualiza el honorario? Con la inflación argentina, importa saber el criterio de ajuste.
- ¿Cómo es la atención? Tiempos de respuesta, canal (WhatsApp, mail) y quién te atiende.
- ¿Está todo por escrito? Un buen estudio te pasa el presupuesto detallado antes de empezar.
En resumen
El precio de un contador no es un misterio: responde a tu régimen, tu volumen, tus empleados y tus jurisdicciones. Si entendés esos cuatro factores, podés comparar presupuestos con criterio y elegir por valor, no solo por precio. Y si querés un número concreto para tu situación, escribinos por WhatsApp: te lo pasamos claro y sin compromiso.